En muchos lugares, millones de personas terminan sus estudios sin haber tenido acceso a libros que en otras partes del mundo se consideran conocimiento básico. No siempre por falta de interés. A veces por falta de distribución. A veces porque nunca llegaron.
El resultado siempre es el mismo: menos oportunidades para pensar. Y una distancia enorme entre libros que existen y personas que podrían leerlos.
La respuesta más antigua y poderosa que existe: un libro en las manos correctas.